El Club Ajalkalá protagonizó el pasado viernes una noche histórica en la Gala del Atletismo Madrileño 2025, consolidando su posición como una de las grandes referencias del atletismo regional gracias a los reconocimientos recibidos tanto en el ámbito técnico como deportivo.
Uno de los momentos más destacados fue el galardón a Antonio Fernández Larragueta, “Toni”, como Mejor Entrenador del Atletismo Madrileño. Director técnico del club y figura clave en el crecimiento de varias generaciones de atletas, su trabajo continúa situando a Ajalkalá en la élite del atletismo madrileño.
En el plano competitivo, los premios reflejan el extraordinario momento que atraviesan los atletas del club. Rocío Arroyo Soria fue distinguida como Mejor Atleta Femenina, en un año en el que se ha consolidado definitivamente entre las grandes figuras del mediofondo nacional. La atleta alcalaína llega a este reconocimiento tras proclamarse campeona de España absoluta en los 800 metros, firmando una actuación de máximo nivel y confirmando su progresión meteórica .
Por su parte, Gerson Pozo fue galardonado como Mejor Atleta Masculino, consolidando su crecimiento como uno de los nombres propios del atletismo español y reforzando el excelente momento del club en ambas categorías.
A estos éxitos se suma también el reconocimiento a Alba García Falagán, premiada como Mejor Atleta de Atletismo Inclusivo, un galardón que pone en valor no solo su esfuerzo y resultados, sino también el compromiso del club con un deporte más inclusivo y accesible.
La gala también dejó uno de los momentos más emotivos con el reconocimiento a un reducido grupo de entrenadores con más de 50 años de dedicación al atletismo madrileño. Entre ellos se encontraba Antonio Fernández Ortiz, fundador del Club Ajalkalá y figura fundamental en el desarrollo del atletismo en Alcalá de Henares. Su legado sigue muy presente en la identidad del club y en el trabajo diario de sus atletas y entrenadores.
Este conjunto de reconocimientos supone el mejor broche posible para el 50 aniversario de Ajalkalá, una celebración que no solo mira al pasado con orgullo, sino también al futuro con ambición. El club afronta así un ilusionante camino hacia su centenario, apoyado en una cantera de enorme talento y en una estructura consolidada.

