Los medallistas paralímpicos en París 2024 analizan en la pista de El Val una trayectoria marcada por la sincronía absoluta, la superación de lesiones y el éxito compartido.
En la Ciudad Deportiva Municipal El Val, allí donde el sonido de las zapatillas resuenan sobre el tartán, nos reciben Alba García Falagán y Diego Folgado. Lo que para muchos es un deporte individual, para ellos es la máxima expresión del trabajo en equipo. Tras colgarse la medalla de bronce en los Juegos Paralímpicos de París 2024, esta dupla complutense personifica una coordinación que va más allá de lo deportivo. En Alcalá Deportes, profundizamos en una historia de comunicación y precisión donde la voz de uno se convierte en la guía técnica de la otra.
Los inicios y el valor de la divulgación
La relación de Alba con el atletismo surgió a través de los programas de la ONCE, donde profesores de educación física adaptaban las necesidades de los alumnos. «Empecé en una extraescolar llamada Multideporte; allí hice amistades chulas que aún conservo y, al especializarme, elegí el atletismo porque era lo que mejor se me daba», explica Alba.
Diagnosticada a los cuatro meses de vida con amaurosis congénita de Leber, Alba ha convertido su realidad en una herramienta de cambio. A sus 24 años, y compaginando la élite con sus estudios de Fisioterapia en la Universidad de Alcalá, desarrolla un perfil divulgativo fundamental en redes sociales. «Esto nace de la necesidad de hacer el mundo un poco más inclusivo y consciente de que hay realidades diferentes; enriquece mucho tener la perspectiva de alguien distinto a ti», afirma. Su labor se extiende a conferencias en centros educativos y empresas, trasladando valores de esfuerzo y adaptación.
De la exigencia de Tokio a la cima del mundo en Nueva Delhi
El camino hacia el éxito internacional no ha sido lineal. Alba debutó en Tokio 2020 con 19 años en plena pandemia, una experiencia que recuerda como «muy dura» por el aislamiento. Todo cambió en 2023 al unir su camino profesional con el de Diego Folgado, quien dio el salto desde el atletismo convencional tras una etapa de lesiones.
La sincronía fue inmediata. Tras el bronce en París 2024, el 2025 marcó su consagración definitiva: en el Campeonato del Mundo de Nueva Delhi, Alba se proclamó campeona del mundo de salto de longitud T11 con una marca de 4,80 metros, sumando además un bronce en los 100 metros lisos. Aquella victoria fue una gesta de resiliencia: minutos antes de la final, Alba sufrió una lesión en el pie. «Me sacaron en silla de ruedas, me vendaron y me dijeron que no dejara de mover el pie para no sentir el dolor. Así salté y así ganamos», rememora.
Récord de España y regreso triunfal en 2026
La polivalencia de Alba queda patente tanto en el foso como en las pruebas de velocidad (100 y 200 metros). Sin embargo, el camino no ha estado exento de piedras. Tras el Mundial, una lesión en el pie la mantuvo cuatro meses alejada de los entrenamientos específicos.
Su regreso a principios de 2026 ha sido memorable. En el World Indoor Tour de Madrid, celebrado en Gallur, Alba no solo volvió a la pista, sino que pulverizó el récord de España en pista cubierta con una marca de 8,02 metros. Este logro, conseguido apenas semanas después de recibir el alta médica, reafirma su posición como referente absoluta. «La lesión me dio la oportunidad de intentarlo», señala Alba con emoción, agradeciendo a un equipo que no dejó de ver «luz al final del túnel».
El papel del guía y el horizonte en Los Ángeles 2028
Diego Folgado pone en valor la figura del guía: «Es un deporte de equipo donde te compenetras con otra persona para lograr objetivos comunes». Esa mentalidad les permite brillar en todas las modalidades del atletismo paralímpico.
Con el oro mundial y el reciente récord nacional como aval, el equipo ya trabaja con la mirada puesta en el ciclo olímpico de Los Ángeles 2028. La ambición es clara: «Queremos ganar la longitud y buscar medalla también en los 100 metros lisos», sentencia Diego. Mientras tanto, Alba seguirá compaginando el entrenamiento con su labor social, bajo un lema que ya es su sello personal: ¡Seguimos!

