La atleta alcalaína Rocío Arroyo vive uno de los mejores momentos de su carrera. Tras proclamarse campeona de España en los 800 metros en el campeonato de Valencia el pasado fin de semana, la corredora afronta ahora un nuevo reto internacional con el Mundial de pista cubierta en el horizonte. En una entrevista con Alcalá Deportes, Arroyo analiza su evolución, el papel de la preparación mental y sus expectativas de cara a la próxima gran cita.
“Estoy muy contenta con mi actuación”, explica la atleta, que reconoce que empieza a sentirse cada vez más cómoda en una prueba en la que compite desde hace aproximadamente un año. “Ya empiezo a coger confianza y me veo con mucha más solvencia corriendo”.
Un salto también mental
Uno de los factores que explica su progresión en los últimos meses no está solo en el entrenamiento físico. Arroyo ha comenzado a trabajar con una psicóloga deportiva, algo que, según ella misma reconoce, ha supuesto un cambio importante.
“La cabeza mueve todo el cuerpo. Si tu cabeza no funciona, tu cuerpo tampoco”, explica. Gracias a este trabajo, ha incorporado rutinas como ejercicios de respiración y técnicas para gestionar la presión antes de competir. “He cambiado mucho en ese aspecto”.
La atleta también habla de uno de los momentos más duros tras las carreras: las conocidas “pájaras” que a veces sufren los deportistas después de llevar su cuerpo al límite. En su caso, suelen aparecer unos minutos después de cruzar la meta y pueden durar incluso media hora. “Es una mezcla de esfuerzo físico y tensión acumulada. Intento andar un poco o sentarme, pero a veces el cuerpo simplemente no puede”.
Objetivo: el Mundial de Polonia
Tras el título nacional, Arroyo ya mira al próximo gran objetivo: el Mundial que se disputará en Torun (Polonia) dentro de pocas semanas. La atleta se muestra ambiciosa pero prudente.
“Me gustaría mucho poder pasar a semifinales. Llegar a la final está más complicado porque el nivel es muy alto, pero lo voy a intentar”, asegura. En el campeonato participarán alrededor de 24 corredoras y solo dos atletas por país pueden competir, lo que ajusta mucho la lista de participantes.
Entre sus rivales habrá nombres de primer nivel, incluida la británica Keely Hodgkinson, que logró el récord del mundo de la distancia con 1:54:87, un hueso duro de roer, pero no imposible para la alcalaína.
Atletismo y estudios
Además de su carrera deportiva, Arroyo continúa avanzando en su formación académica. La atleta está terminando el grado de Estudios Ingleses y actualmente solo le queda el Trabajo de Fin de Grado.
“Ahora es más fácil compaginarlo porque puedo organizarme mejor y dedicarle un rato cada día”, explica.
En lo deportivo, su carrera también ha dado un salto hacia la profesionalización gracias a su contrato con la marca deportiva New Balance, que le permite centrarse plenamente en el atletismo.
“Ahora mismo puedo dedicarme completamente a correr”, afirma. Una carrera que, como recuerda, suele prolongarse hasta los treinta y tantos años en el alto nivel, por lo que siente que su etapa profesional “acaba de empezar”.
Disfrutar del camino
Más allá de las marcas o las medallas, Arroyo destaca el ambiente que rodea al atletismo como uno de los aspectos más especiales de este deporte.
“Hay muchísimo compañerismo. Después de competir nos abrazamos incluso con nuestras rivales”, comenta. También destaca la oportunidad de viajar y conocer otros países gracias a la competición internacional.
Y cuando llega el momento de subir al podio, la emoción es doble: “Saber que el esfuerzo ha dado sus frutos y poder compartirlo con mi entrenador, mi familia y mis amigos”.
Ahora, la atleta alcalaína se prepara para su próxima cita internacional con la ilusión intacta. El objetivo está claro: seguir creciendo en los 800 metros y disfrutar de una experiencia mundialista que puede marcar un nuevo capítulo en su prometedora carrera.

