La petanca sigue luchando contra uno de sus mayores rivales: los estereotipos. Así lo explica Óscar Fernández, presidente de la Federación Madrileña, en una entrevista donde reivindica este deporte como una disciplina “para todas las edades” y con un importante componente estratégico.
“El primer pensamiento que tiene la gente es que es un deporte para mayores, pero no es así”, explica Fernández. De hecho, destaca una de sus grandes particularidades: “Es el único deporte en el que pueden jugar tres generaciones juntas en un mismo equipo: abuelo, padre e hijo”. Una característica que, según subraya, convierte a la petanca en una actividad única dentro del panorama deportivo.
Aunque reconoce que en parques y espacios públicos es habitual ver a personas mayores practicándola como ocio, insiste en que la realidad federada es muy distinta. “En competición la media de edad está entre los 35 y los 40 años, con presencia de categorías juveniles e infantiles”, señala. No obstante, el principal reto sigue siendo atraer a los más jóvenes, frenados en muchas ocasiones por esos estereotipos.
Alcalá, referente en petanca
En la Comunidad de Madrid, la petanca cuenta con más de 600 licencias federativas, y Alcalá de Henares se ha consolidado como el gran referente regional. La ciudad concentra en torno al 30% de los federados y cuenta con varios clubes activos que compiten regularmente a nivel autonómico y nacional.
Además, el nivel competitivo madrileño atraviesa un buen momento. La selección autonómica ha logrado resultados destacados en campeonatos nacionales, incluyendo títulos en categoría femenina y juvenil, además de un tercer puesto en categoría masculina. “Competimos de tú a tú con Cataluña, que es la gran potencia”, afirma Fernández, destacando el mérito que supone dada la diferencia en número de licencias.
En el plano individual y por clubes, Alcalá también brilla, especialmente en categoría femenina, donde sus deportistas se sitúan entre los mejores de España. Sin embargo, el presidente reconoce que aún queda margen de mejora en otras categorías, especialmente en masculino, donde el talento local en ocasiones compite fuera del municipio.
Un juego de estrategia
Más allá de los resultados, Fernández insiste en desmontar otra idea preconcebida: la aparente sencillez del juego. “La petanca es un deporte de precisión, pero también de estrategia. No es solo acercar la bola al boliche, hay muchas decisiones tácticas en cada jugada”, explica. En ese sentido, compara los momentos decisivos de una partida con situaciones de máxima presión en otros deportes: “Es como una tanda de penaltis, donde los nervios pueden marcar la diferencia”.
Y es que, aunque no requiere un gran despliegue físico en términos de velocidad o resistencia cardiovascular, la petanca sí exige un importante esfuerzo sostenido. Las competiciones pueden prolongarse durante horas, con jornadas que superan fácilmente las ocho o diez horas de duración. “Es una especie de maratón mental y física, necesitas concentración constante y capacidad de aguante”, apunta.
Un deporte en auge
Otro de los grandes desafíos del deporte en Madrid es la falta de instalaciones adecuadas. Desde la federación reclaman la creación de un espacio específico que permita albergar grandes competiciones. “No pedimos mucho, solo un recinto donde poder montar 80 o 90 pistas y dar respuesta a la demanda actual”, explica Fernández, que señala que actualmente deben repartirse por distintas ubicaciones.
A pesar de las dificultades, el crecimiento es una realidad. En los últimos años ha aumentado el número de licencias juveniles, pasando de apenas una decena a cerca de 40. Además, la difusión a través de plataformas digitales y la implicación de centros educativos están ayudando a acercar este deporte a nuevas generaciones. La petanca, originaria de Francia —donde es uno de los deportes más practicados—, busca así consolidar su espacio en España, donde todavía tiene margen de desarrollo tanto a nivel profesional como de reconocimiento social.
“Es un deporte muy completo, donde la cabeza lo es todo”, concluye Fernández. Un mundo que, como él mismo asegura, todavía está por descubrir para muchos.

