Los rojillos rozan la gloria en un Val volcado que despidió con honores a su equipo tras una temporada de ensueño en su regreso a Segunda Federación.
Ambiente de gala y dominio inicial en El Val
La mañana en El Val se presentó con la atmósfera de las citas históricas, con un estadio lleno y una afición entregada que alentó al equipo desde antes de que el balón echara a rodar. La RSD Alcalá saltó al césped con una marcha más, asumiendo la responsabilidad que exigía la última jornada para amarrar un billete a la fase de ascenso. El equipo de Vivar Dorado mostró su superioridad desde los primeros compases, encerrando a un Coria que parecía verse superado por la intensidad local y el empuje de la grada. Las primeras ocasiones no tardaron en llegar, avisando con centros laterales y disparos que rozaron el poste, evidenciando que los rojillos solo tenían la victoria en mente.
El zarpazo de la «Pantera» y el inesperado giro visitante
La insistencia alcalaína encontró su recompensa cuando la “Pantera” Koné aprovechó un balón dividido en el área para definir con frialdad y poner el 1-0. Con el marcador a favor y el público encendido, el equipo tuvo oportunidades para haber ampliado la renta y sentenciar la clasificación. Sin embargo, el encuentro dio un giro drástico a la media hora de juego, cuando el visitante Tomy consiguió el empate. Este tanto afectó profundamente la moral del conjunto complutense, que perdió la fluidez de su juego y vio cómo el Coria, en un descuento fatídico antes del descanso, lograba remontar el partido situando el 1-2 definitivo.
Épica sin premio en una segunda parte de infarto
Tras el intermedio, el Alcalá recuperó el protagonismo y buscó el gol del empate con más fe que orden táctico. Koné estuvo cerca de firmar su doblete con un testarazo que el portero rival sacó con una intervención de mérito. A medida que el reloj avanzaba, los visitantes recurrieron a constantes interrupciones para frenar el ritmo de juego, lo que llevó al colegiado a añadir diez minutos de prolongación. En un tramo final de ida y vuelta, los locales volcaron todo su juego al ataque, dejando espacios que el Coria a punto estuvo de aprovechar a la contra, mientras que el Alcalá dispuso de alguna última opción que no logró materializar.
Orgullo y lágrimas para cerrar una campaña histórica
Pese al esfuerzo agónico, la derrota dejó al equipo a la orilla del play-off, un objetivo que habría sido el culmen perfecto a la temporada. Al término del encuentro, la decepción fue palpable en los rostros de los jugadores, algunos de ellos entre lágrimas sobre el césped, pero la grada de El Val respondió con una ovación unánime. La afición valoró el mérito de un equipo que, en su regreso a la categoría, ha finalizado en una notable sexta posición con 51 puntos, fruto de 14 victorias, 9 empates y 11 derrotas. El sueño se escapó por un suspiro, pero la RSDA cierra el curso demostrando que vuelve a estar preparada para competir entre los mejores.

