En el gimnasio Pablo Armenteros se respira disciplina. Allí, entre kiais (grito anterior a hacer una kata) y disciplina, entrena Raúl Martín, uno de los grandes nombres del kárate español en la modalidad de kata. Tras más de dos décadas vinculado a este deporte, el alcalaíno vive uno de los mejores momentos de su carrera… con la mirada puesta en el top 10 mundial.
Raúl comenzó con apenas tres años, siguiendo los pasos de su hermana. Lo que empezó como una actividad extraescolar en su pueblo terminó convirtiéndose en una vocación. “Me piqué con la competición”, recuerda. Y ese “pique” le ha llevado a conquistar títulos nacionales desde categoría benjamín y a consolidarse como uno de los referentes en edad senior.
Momento clave
Su último gran logro ha sido especialmente significativo: subcampeón de Europa individual y campeón de Europa por equipos. “Era mi primer Campeonato de Europa senior individual y meterme en la final fue muy especial”, explica. En la modalidad por equipos, el oro supuso romper una racha de cuatro finales perdidas. “Sabíamos que podíamos ganar o perder, pero conseguirlo junto a mis compañeros fue histórico”.
Actualmente ocupa el puesto número 11 del ranking mundial y afronta un momento clave en su trayectoria. “Me veo en uno de mis mejores momentos”, afirma. El objetivo es claro: entrar entre los diez mejores del mundo. Para ello, prepara ya las próximas citas de la Liga Mundial —con parada en Roma— además del Campeonato de Europa y el Campeonato de España. “Ahora es cuando hay que apretar. Si lo dejamos para junio, ya no llegamos”, asegura.
Vocación militar
Más allá del tatami, Raúl compagina su carrera deportiva con su vocación militar. Destinado en el Regimiento de Infantería ‘Asturias’ 31, en la base de El Goloso (Tres Cantos), forma parte de las plazas específicas para deportistas de alto nivel dentro del Ejército de Tierra. “Tengo todas las facilidades para entrenar y competir. Represento al Ejército y eso es un orgullo”, explica. De hecho, recientemente fue recibido por Su Majestad el Rey, un momento que califica como “bonito y especial” y que refuerza su motivación diaria.
Disciplina, jerarquía y respeto son valores que, según Raúl, unen el kárate y la vida militar. “Creo que las artes marciales deberían estar más presentes en los colegios. Aportan disciplina, superación y respeto hacia los demás”, defiende.
Sobre la presión competitiva, distingue claramente entre la infancia y la edad adulta. “De pequeño pierdes y a los 20 minutos estás jugando. De mayor eres consciente de los meses y años de trabajo que hay detrás de cada campeonato”, reflexiona.
Sueño olímpico en pausa
El sueño olímpico, sin embargo, queda de momento en pausa. Tras la ausencia del kárate en París 2024 y Los Ángeles 2028, y con dudas de cara a Brisbane 2032, el deportista mantiene la motivación intacta. “No se me quita por no ser olímpico. Llevamos muchos años sin estar y hay que seguir luchando por Europeos y Mundiales”.
En el circuito internacional, la competencia es feroz. Nombres como el italiano Alexio Ghinami o el turco Enes Özdemir figuran entre sus principales rivales dentro del top 10. Pero fuera del tatami, el ambiente es cordial. “Antes de competir somos amigos, después también. Durante… existe esa tensión porque todos queremos ganar”.
Con 23 años de trayectoria a sus espaldas, Raúl Martín ha aprendido que el éxito no es lineal. Tras destacar desde niño, vivió etapas de altibajos en la adolescencia hasta tomar la decisión de dar un paso adelante y regresar a sus raíces deportivas. Hoy, de vuelta en el club donde empezó, entrena con la convicción de quien sabe que está ante su gran oportunidad.
El grito marcial con el que cierra cada entrenamiento no es solo protocolo, es una declaración de intenciones. El top 10 mundial está a un paso y Raúl Martín ya está en carrera para alcanzarlo.

