El deporte también es una historia de constancia y superación personal. Un ejemplo de ello es el de Miguel Alonso Blanco, deportista que entrena en el gimnasio Alcalá Arena y que, tras más de tres décadas practicando taekwondo, ha comenzado recientemente a competir a nivel nacional en la categoría de deportistas con discapacidad.
Alonso, que comenzó a practicar este arte marcial a los 19 años, acumula ya más de 30 años de entrenamiento. Sin embargo, no ha sido hasta los últimos años cuando ha dado el paso a la competición oficial. A sus 50 años, su palmarés ya incluye un campeonato de Madrid, un subcampeonato de España y un bronce nacional conseguido este año en Sevilla.
“Llevo treinta y tantos años haciendo taekwondo, pero ahora es cuando he empezado a competir y estoy muy ilusionado”, explica el deportista.
Un nuevo reto deportivo
El salto a la competición llegó gracias a la iniciativa de su maestro, Santiago Maroño, que le animó a integrarse en un grupo de taekwondo adaptado en Madrid. Allí comenzó a competir en la categoría P21, destinada a deportistas con discapacidad.
Desde entonces, Alonso entrena tres días a la semana y participa en concentraciones y campeonatos con la selección madrileña de taekwondo. Su última gran cita fue el Campeonato de España celebrado en Sevilla, donde logró subirse al podio.
“En Sevilla competí contra cinturones más altos que yo y aun así conseguí el bronce”, señala con orgullo.
Jornadas intensas de competición
Los campeonatos nacionales suponen jornadas muy exigentes. En el caso del campeonato celebrado en Andalucía, la delegación madrileña se desplazó en autobús desde Madrid y pasó el fin de semana concentrada antes de la competición.
La jornada en el pabellón comenzó a primera hora de la mañana y se prolongó hasta bien entrada la tarde, con más de diez horas dedicadas al desarrollo de las pruebas.
Un deporte que aporta equilibrio
Para Alonso, el taekwondo es mucho más que un deporte. Después de tantos años practicándolo, asegura que se ha convertido en una parte fundamental de su vida.
“El taekwondo es un arte marcial que me relaja y me ayuda muchísimo”, explica. “Además te permite conocer gente, hacer amigos y mejorar físicamente”.
La disciplina, la concentración y la constancia son claves en un deporte que exige técnica, coordinación y control mental.
Un deporte para todas las edades
A diferencia de otras disciplinas deportivas, el taekwondo permite competir durante muchos años. En los campeonatos, Alonso comparte tatami con deportistas de distintas edades, algunos incluso mayores que él.
“Hay gente más mayor que yo compitiendo, es un deporte que se puede practicar durante mucho tiempo”, señala.
Su próxima cita podría llegar muy pronto, con una nueva competición prevista para finales de marzo, donde espera seguir sumando experiencia… y quizá también otra medalla.
Con su ejemplo, Miguel Alonso demuestra que la edad no es un límite cuando hay pasión por el deporte y que el esfuerzo de toda una vida puede acabar dando sus frutos.


