Tras brillar en Tokio 2020 con solo 19 años, la arquera alcalaína consolida su madurez deportiva.
En el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Madrid, el silencio solo se ve interrumpido por el impacto seco de las flechas contra el parapeto. Allí entrena Inés de Velasco, una de las figuras más destacadas del deporte en Alcalá de Henares. A sus 23 años, Inés combina la frescura de quien descubrió su pasión en una sala de cine con la madurez de una atleta que ya conoce la máxima exigencia del olimpismo. Con la mirada puesta en los clasificatorios nacionales, la arquera analiza para Alcalá Deportes un presente marcado por la técnica, la psicología y la realidad del profesionalismo.
Un inicio cinematográfico y la llegada al Club Sagitta
La trayectoria de Inés de Velasco comenzó de forma inusual a los 12 años. «Descubrí el tiro con arco gracias a la lectura de Los Juegos del Hambre; vi que la protagonista tenía un arco y me llamó la atención», explica. Lo que empezó como una curiosidad la llevó a inscribirse en el Club Sagitta de Alcalá de Henares junto a su padre. Fue allí donde conoció a Fernando, su entrenador durante la mayor parte de su carrera y pieza fundamental en su desarrollo técnico. «Le tengo mucho cariño porque me enseñó muchas cosas y gracias a él conseguí llegar donde estoy ahora», confiesa.
Ese esfuerzo inicial se transformó en una carrera meteórica que la llevó a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 con solo 19 años. A pesar de las estrictas burbujas sanitarias de aquel evento, Inés atesora momentos inolvidables, como el desfile inaugural: «Ver a Pau Gasol, Saúl Craviotto o Mireia Belmonte, personas que habías visto siempre en pantalla, y participar con ellas en el mismo evento fue muy emocionante».
El rigor del CAR y la gestión de la salud
La vida de Inés cambió radicalmente al ingresar en el Centro de Alto Rendimiento. «Buscaba un plus de corregir técnica y rendir más; aquí el entrenamiento es constante y tienes a un técnico siempre pendiente», señala. Su rutina actual es de una entrega total, llegando a completar jornadas de ocho horas diarias, eliminando incluso los tiempos de desplazamiento para optimizar el descanso. «Es una gozada despertarte y tener el campo de tiro al lado», añade.
Sin embargo, el camino no ha estado exento de dificultades. Tras su participación olímpica, Inés tuvo que lidiar con una miocarditis que le obligó a moderar sus cargas de trabajo. Fue un periodo de gran exigencia psicológica: «Fue un proceso muy complicado a nivel mental; sentía que no avanzaba por mucho que lo intentara». Este bache, tratado con rigor médico y paciencia, le permitió fortalecer su mentalidad, una herramienta que considera indispensable en su disciplina: «El tiro con arco es muy individual; tienes que tener tus pautas para realizar el tiro que quieres, manteniendo la calma pero con una ‘chispa’ de fuego para tirar con intención».
Más allá del arco: Disney, PlayStation y la realidad profesional
El éxito en Tokio 2020 no solo le otorgó prestigio deportivo, sino que le abrió puertas en el mundo del entretenimiento. Inés ha colaborado con gigantes como Disney y PlayStation, promocionando contenidos relacionados con la arquería. «Me contactaron para promocionar una serie y un juego; fue genial porque me gustan mucho los videojuegos y el universo Disney«, comenta sobre estas experiencias que ayudan a dar visibilidad a un deporte con poca presencia televisiva.
Pese a estas oportunidades y a sus medallas en competiciones internacionales en Turquía, Eslovenia o Colombia, la arquera mantiene una visión pragmática sobre el futuro. En España, el tiro con arco no ofrece las garantías económicas de disciplinas mayoritarias. «Es imposible vivir aquí del tiro con arco; si consigues resultados hay becas, pero es fundamental tener unos estudios para cuando dejes el deporte», sentencia Inés, quien compagina su carrera de élite con su formación académica.
Rumbo a Los Ángeles 2028.
Aunque el sistema de plazas olímpicas se ha vuelto más competitivo con la reducción de cuotas, el objetivo de Los Ángeles 2028 está presente. «Es el objetivo de todos, aunque ahora mismo hay competiciones prioritarias que nos interesan antes. Nos gustaría ir con el equipo entero, tanto de chicos como de chicas», concluye la arquera complutense, cuya flecha sigue apuntando a lo más alto del podio internacional.


