El equipo femenino muestra carácter en la derrota ante el Getafe, uno de los favoritos de la categoría.
El regreso a la Liga Nacional Femenina, tras un año de ausencia, dejó al Ricopia Funbal Alcalá CBJA sensaciones encontradas: la derrota frente al C.B. Getafe (62-84), uno de los grandes de la categoría, reflejó la diferencia de experiencia, pero también sirvió para confirmar que el equipo alcalaíno tiene alma, intensidad y talento para competir en esta liga.
El encuentro comenzó con un Getafe muy acertado (15-28), castigando cada pérdida y sacando partido de su físico. Pero las complutenses reaccionaron con un gran segundo cuarto (23-22), que devolvió la confianza y mostró el carácter del grupo. Tras el descanso llegó el momento más complicado (9-18), aunque el equipo no se rindió y cerró el último parcial igualando la intensidad visitante (15-16).
En lo estadístico, la igualdad en el rebote (35-36) fue una de las mejores noticias: lejos de amedrentarse, las nuestras plantaron cara en un apartado donde, en teoría, debían sufrir más. También en asistencias (11-12) se compitió de igual a igual, mientras que las 26 pérdidas resultaron un lastre frente a las 18 del rival. El acierto en tiro fue otra clave: 38% en tiros de campo frente al 45% de Getafe, y sobre todo un 57% en libres frente al 66% rival.
En el plano individual, Candela Díaz (14 puntos, 5/6 en tiros libres y 14 de valoración) fue la referencia ofensiva. Andrea Antón completó un partido muy sólido con 12 puntos (60% en tiros de 2), 7 rebotes y 2 recuperaciones. Nerea Herrero lideró la dirección de juego con 5 asistencias y 4 puntos, mientras que Pilar Becerra (7 puntos) y Sonia del Nogal (6 puntos, 6 rebotes) sumaron desde la intensidad. También destacaron Elena Soria (6 puntos) y Aitana Fagúndez con un notable aporte reboteador (5 capturas en apenas 11 minutos).
Mención especial merecen los debuts de Clara Martín y Berta Trejo, jugadoras del Junior Femenino que dieron sus primeros pasos en Nacional. Su presencia en pista es reflejo del trabajo de cantera que sostiene este proyecto: el club sigue demostrando que confía en el talento formado desde abajo para nutrir a los equipos sénior y garantizar su futuro.
Más allá del resultado, el regreso deja claro que el Juande tiene una base sólida, con jugadoras jóvenes que no se arrugan, un bloque que trabaja unido y una cantera que responde.


