La sección de balonmano adaptado se une al club complutense, asegurando su futuro y fijando el objetivo en el título de la liga nacional.
El Club Deportivo Iplacea abre sus puertas a una disciplina que combina superación, velocidad y una enorme ambición competitiva: el balonmano en silla de ruedas. La llegada de este equipo a Alcalá de Henares no es un simple fichaje; es la tabla de salvación para un proyecto que estuvo a punto de desaparecer. Tras su etapa en Parla, donde el apoyo institucional no pudo continuar, el histórico club complutense apareció como la sinergia perfecta, uniendo un club de balonmano de toda la vida con una modalidad en pleno auge y evitando así la disolución del equipo.
Al frente del banquillo se encuentra Carlos Riaño, un hombre que ha vivido el balonmano desde todos los ángulos posibles: como jugador, árbitro y entrenador con la máxima titulación de master coach. Curiosamente, su entrada en el mundo del deporte adaptado fue fruto de la casualidad, a través de una charla en vacaciones que despertó su interés. Desde ese momento, su implicación fue total, llegando a jugar y ganar el primer campeonato no oficial de España y logrando el subcampeonato en la última edición, que se decidió en una agónica tanda de penaltis.
Riaño explica que la modalidad ha experimentado una transformación radical, pasando de ser una actividad lúdica para exjugadores de baloncesto a convertirse en una competición nacional federada desde hace apenas tres años. Este curso será el debut oficial del equipo bajo el escudo del Iplacea, un reto que afrontan con la máxima ilusión pero también siendo conscientes de los obstáculos. El técnico destaca los enormes desafíos logísticos y económicos, especialmente en los viajes a puntos lejanos de la geografía española como Barcelona o A Coruña. A los gastos habituales de transporte y alojamiento se suma la complejidad de tener que trasladar todo el material, incluyendo tanto las sillas de juego como las de uso diario de los jugadores.
Sin embargo, para el entrenador, la mayor victoria es el ejemplo diario de sus jugadores. Afirma que trabajar con ellos le ha cambiado la visión del mundo y le ha enriquecido a nivel personal. Por ello, insiste en que la sociedad debe verlos como lo que son: atletas. Subraya que su discapacidad, lejos de ser una limitación, añade un mérito extraordinario a su esfuerzo y dedicación en la pista.
Esa dedicación es palpable en cada miembro de la plantilla. La capitana, Diana Cantalejo, llegó al balonmano buscando la camaradería de un deporte de equipo tras practicar otros deportes como el pádel adaptado. Encontró, según sus palabras, un ambiente excepcional y un «buen rollo» que considera fundamental para el bienestar físico y mental. Diana también pone sobre la mesa las dificultades prácticas, como el elevado coste de las sillas de competición, fabricadas con materiales específicos para permitir giros rápidos y una gran agilidad en el juego.
Su compañero David Serrano amplía esta visión, señalando la escasez de oferta de deporte adaptado en la zona este de la Comunidad de Madrid, lo que obliga a muchos deportistas a realizar largos y costosos desplazamientos solo para poder entrenar. Como exjugador de baloncesto en silla, conoce bien las diferencias técnicas entre ambos deportes, explicando que el manejo del bote y el control de la silla en el balonmano requieren una adaptación y una habilidad completamente distintas.
Más allá de lo deportivo, David ofrece una reflexión sobre el cambio vital que supone una discapacidad. Admite que es algo que siempre crees que le pasa a los demás, hasta que un día «te toca la china». En ese contexto, el equipo se convierte en un pilar fundamental. Poder competir, divertirse y compartir experiencias con personas que han vivido situaciones similares crea un vínculo indestructible. Este espíritu de superación y positividad lo resume el propio David en una declaración contundente que va más allá del deporte: «Estamos en silla, pero no estamos tristes«.
Con esta mentalidad inquebrantable y el objetivo claro de «revalidar el título» que ya rozaron, el equipo afronta su nueva etapa en Alcalá de Henares. No han venido a participar, han venido a competir por la liga.

