La taekwondista alcalaína busca la única medalla que le falta tras reinar en múltiples campeonatos nacionales y europeos.
En el emblemático Gimnasio Adidas de Alcalá de Henares, el eco de los pasos sobre el tapiz cuenta una historia de éxito, disciplina y mucha técnica. Allí nos recibe Carolina Escolar, una deportista que, a sus 20 años, ya atesora un palmarés de vértigo: 16 títulos nacionales, dos oros europeos y una plata continental. Tras brillar recientemente en el Campeonato Regional, donde se alzó con dos metales dorados, la alcalaína ya tiene la mirada puesta en su próximo gran reto: el Campeonato de España.
El camino de la técnica sobre el combate
Aunque muchos asocian el taekwondo únicamente al intercambio de golpes, Carolina Escolar es maestra en la disciplina de Poomsae (técnica). Según explica la propia atleta, mientras el combate se centra en el contacto, el Poomsae es una suerte de «combate imaginario» o exhibición de precisión, mientras que el Freestyle añade acrobacias a la ecuación.
«Empecé con cuatro años porque me apuntó mi padre, pero al principio no quería entrar; eso de pegarse no iba conmigo», confiesa entre risas. Esa aversión al contacto físico la llevó a especializarse en una modalidad donde la perfección estética y el control mental lo son todo. A pesar de su nivel, lamenta que estas disciplinas aún no sean olímpicas, limitando su techo competitivo al Mundial.
Fortalecer la mente para rozar la perfección
Para Carolina Escolar, el éxito no solo reside en la potencia de la patada, sino en lo que ocurre en su cabeza antes de salir al tapiz. «Intento evadirme, estar sola y concentrarme con mis cascos; me pongo en mi rollo para estar pendiente solo de lo que tengo que hacer», explica sobre su rutina pre-competición.
Esa fortaleza mental ha sido clave para superar momentos críticos, como la exigente clasificación para el Mundial de Corea 2022. «Fue un proceso muy complicado a nivel mental, sentía que no avanzaba por mucho que lo intentara», recuerda. Sin embargo, esos baches se ven compensados por la euforia de victorias como su último oro en el Campeonato de Europa, un logro que todavía hoy, casi un año después, le cuesta asimilar por la adrenalina del momento.
Referentes de la ciudad y ambiciones mundiales
La trayectoria de la taekwondista ha estado ligada a grandes nombres. Compartió tapiz en sus inicios en el Gimnasio Adidas con la medallista olímpica Adriana Cerezo, de quien destaca su cercanía y esfuerzo. No obstante, si hay un espejo en el que se mira, es el de Rafael Nadal: «Me gusta muchísimo su mentalidad y su humildad; es un 10 como deportista y como persona».
Con el Campeonato de España a la vuelta de la esquina, el gran sueño de la complutense es completar su vitrina con la única medalla que le falta: la de un Mundial. Tras haber competido en citas internacionales desde los 12 años y lograr un meritorio quinto puesto en el Mundial de Hong Kong, el oro mundialista es el objetivo final de una carrera que parece no tener techo.

